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Frankenstein: 7 símbolos clave en la película de Guillermo del Toro

Por: admin

Frankenstein, de Mary Shelley, es una obra de arte de terror y ciencia ficción, una historia oscura y aterradora que habla sobre monstruos inesperados, experimentos brutales, ego, pérdida, permanencia, soledad y muchos otros temas más, y es una novela que ha sido llevada al cine y a la televisión en varias ocasiones.

Así que, cuando decidió convertir esta historia en una película, Guillermo del Toro probablemente sabía que este no iba a ser un reto simple o fácil, y que iba a tener que hacer un trabajo enorme, y algo extraordinario.

Y eso fue lo que hizo, una película llena de detalles, con escenarios increíbles, vestuarios hermosos (que merecen estar en un museo) y un reparto lleno de actores talentosos que lo dan todo en cada escena. Además, del Toro agregó una serie de elementos simbólicos, que hablan tanto sobre los personajes, como de ciertas temáticas que al director le interesaba abordar.

Lo bonito de estos elementos es que se pueden interpretar de muchas maneras, pero, si consideramos cómo funciona el terror, la literatura gótica y el mismo universo del director mexicano, entonces todo apunta en una dirección clara.

7 símbolos clave en Frankenstein de Guillermo del Toro

La leche

Hay varias escenas en la película en las que podemos ver a Víctor Frankenstein tomando leche, primero cuando es niño y después lo sigue haciendo por gusto. Sin duda es una preferencia, pero eso también tiene un significado. Tanto en el cine, como en la literatura y en la vida real, las personas somos lo que comemos.

En la literatura gótica, la leche representa la inocencia y la pureza, pero también la corrupción de esa inocencia, que es algo que vemos suceder en la primera parte de la película, cuando Víctor pasa de ser un niño protegido e inocente, a alguien que ha experimentado la pérdida, la crueldad y la soledad, y que cambia completamente a causa de eso.

Además, la leche, cuando es consumida por un personaje, también se usa para representar una dualidad, que en este caso es la de un personaje que se presenta de una forma ante el mundo, pero de otra muy distinta cuando está con su criatura o con ciertas personas a las que les deja ver quién es realmente.

El color rojo

El color rojo es un detalle que está por todos lados en Frankenstein, desde el vestido de Claire Frankenstein, madre de Víctor, hasta en un par de guantes, un vestido usado por Elizabeth y en los atuendos de Frankenstein.

En la teoría del color, el rojo tiene connotaciones positivas y negativas, como pasión y energía, o peligro, agresión y una advertencia. Es también un color que se relaciona con la sangre, por obvias razones, además de que en el terror gótico se usa para representar cosas como la muerte y la ira.

Todo esto se conecta directamente con el personaje de Frankenstein, con lo que sucede con su madre y con una especie de “fuego” interno que lo lleva a realizar su experimento, y a tratar con crueldad a su criatura.

Las cicatrices de la criatura y una herida en la costilla

Uno de los detalles más interesantes de Frankenstein es el diseño de la criatura, que se aleja por completo de los clásicos y tiene una figura más anatómica, más humana y con cortes que son armónicos.

Mike Hill, creador de la criatura, reveló que estos cortes fueron creados para demostrar que alguien había hecho esto intencionalmente, que alguien quería construir algo perfecto y hermoso, pero que no salió exactamente como lo esperaba.

Además, hay un corte en especial que también es un símbolo, y se trata del corte que la criatura tiene en la costilla y que sangra. Ese corte es un reflejo de una de las heridas de Jesucristo de las que se hablan en la Biblia, y que es el resultado de que alguien lo atraviesa con una lanza mientras está crucificado.

Frankenstein le dio vida a esta criatura, pero también está dispuesta a sacrificarla y a someterla a mucho sufrimiento, y eso es algo que viene también de una referencia religiosa (Dios envió a su hijo al mundo, para que muriera por un objetivo).

Las imágenes religiosas

Además de la herida en la costilla y de la escena en la que la criatura está en una posición similar a la de una persona crucificada, hay muchos otros elementos religiosos en esta película, como un ángel que le habla al joven Víctor Frankenstein y que le da visiones que lo llevan, poco a poco, a realizar su experimento.

Ozymandias

En la película, la criatura menciona el nombre de Ozymandias e incluso dice que él es ese personaje, pero ¿quién es realmente y de dónde viene?

Ozymandias es un soneto escrito por Percy Bysshe Shelley, quien fue esposo de Mary Shelley. El soneto habla sobre el faraón Ramesses II, y toca temas como el legado, la trascendencia, el paso del tiempo y el olvido, elementos que la criatura no experimenta como las personas normales, ya que no puede morir y, por lo tanto, está “condenado” a ser testigo del paso del tiempo y de cómo el mundo lo va olvidando.

“Mi nombre es Ozymandias, Rey de Reyes: ¡Contemplad mis obras, oh Poderosos, y desesperad!”, dice un fragmento del soneto.

Medusa y Prometeo

Hay un poco de mitología griega dentro de esta historia, que viene de la novela, y podemos verlo reflejado en elementos como una pared que tiene una enorme cabeza de Medusa, que convertía en piedra a cualquiera que la observaba (esto parece representar que, a veces, la ambición y la curiosidad pueden tener consecuencias negativas), y con el elemento de Prometeo que es parte de la historia de Shelley.

Prometeo, en la mitología griega, es quien le roba el fuego a los dioses y se lo entrega a los humanos, por lo que es considerado como el padre de la humanidad, y el ser que les permite dejar de depender de los dioses. Aquí se representa con Frankenstein, quien juega a ser dios para crear vida, que es una vida que no puede controlar.

El padre y el hijo

La película presenta la relación de padre e hijo como un tema central, es la relación con su padre lo que lleva a Víctor a convertirse en ese ser furioso, oscuro y ambicioso, que también se vuelve cruel con su propia criatura, con lo que se repite el ciclo en el que Víctor es el padre y su criatura es su hijo.

No es solo una manera de hablar de ciclos, sino que habla sobre el hecho de que todos somos el producto de nuestro entorno y crianza, que nuestros pasados pueden formar nuestros futuros, pero que siempre existe la posibilidad de romper con esos patrones y construir nuevos caminos.