De pretender ser el heredero político de su padre Andrés Manuel López Obrador y administrar su legado, Andrés Manuel López Beltrán pasó ahora a estar en el ojo del gobierno de Estados Unidos, que le retiró la visa en un contexto en el que la administración del presidente Donald Trump acusa que hay políticos en México colaborando con el narcotráfico.
Si bien durante años López Beltrán mantuvo un perfil discreto frente a la enorme exposición pública de su padre, comenzó a destacar más por las controversias y la falta de transparencia en negocios presuntamente al amparo del poder, sus viajes al extranjero, compras de marcas exclusivas y consumo en restaurantes de gran lujo.
Andy se convirtió desde joven en operador político del movimiento y —para muchos dentro de Morena— parte de la generación encargada de preservar el proyecto político construido por el expresidente; sin embargo, su paso político ha estado marcado por fracasos estrepitosos, como su coordinación de las campañas en Durango y Coahuila.
Conforme su nombre adquirió mayor peso dentro del partido, también comenzaron a acumularse las polémicas: su emprendimiento a través de la empresa Chocolates Rocío, los señalamientos sobre una red de amigos beneficiados con contratos públicos, un viaje a Japón y ahora la cancelación de su visa estadounidense han puesto en entredicho la imagen del “heredero” del obradorismo.
A sus 40 años de edad, el hombre que llegó a ser presentado como parte del relevo generacional de Morena enfrenta un escenario muy distinto al que en un inicio se imaginó para él: dejó la Secretaría de Organización de Morena para buscar una candidatura a diputado federal por Tabasco y este jueves reveló que Estados Unidos canceló su visa.
López Beltrán atribuyó la decisión a motivos políticos y acusó directamente al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau de utilizarlo como una forma de intimidarlo a él y a Morena.
Fuente: El Universal